“LA CIBERSEGURIDAD: UN PROBLEMA DEL SER HUMANO"
“LA CIBERSEGURIDAD: UN PROBLEMA DEL SER HUMANO"
Antes de poder hablar de ciberseguridad me gustaría poder
entregar una definición de esta y para qué sirve ya que es importante entender
su significado para poder analizar su alcance; Según el sitio web de seguridad Halls Intelligence que es una empresa, especializada en
consultoría, servicios y desarrollo de proyectos de ciberseguridad. de
México “La ciberseguridad es el conjunto de herramientas, políticas, conceptos
de seguridad, salvaguardas de seguridad, directrices, métodos de gestión de
riesgos, acciones, formación, prácticas idóneas, seguros y tecnologías que
pueden utilizarse para proteger los activos de la organización y los usuarios
en el ciberentorno. Es decir: define todos los conceptos que rigen la seguridad
a través de Internet. Datos personales, información bancaria, claves, compras
online…”[1], En
Colombia el MINTIC (Ministerio de las tecnologías), “Colombia ha empezado a
plantear una visión rectora consolidada en el documento CONPES 3701, el cual
busca generar los lineamientos nacionales de política en Ciberseguridad
orientados a desarrollar una estrategia nacional que contrarreste el incremento
de las amenazas informáticas que afectan significativamente al país. En este
marco de referencia se define la Ciberseguridad como la capacidad del Estado
para minimizar el nivel de riesgo al que están expuestos sus ciudadanos, ante
amenazas o incidentes de naturaleza cibernética.”[2] Las
diferencias conceptuales basadas en una definición de entidad privada y una de
entidad pública está basada prácticamente en el sector al cual se dirige, ya
que una entidad privada como Hall Inteligence busca que su concepto se proyecte
hacía empresas que requieran sus servicios y que aumenten su capital, pero una
entidad estatal como MINTIC enfoca su concepto de una manera más abierta
incluyendo al estado como el ente capacitado para disminuir los riesgos a los
que se enfrentan sus ciudadanos a nivel digital.
El
ciberespacio ha trascendido las limitaciones que tenían antes otros medios de
comunicación como lo eran las fronteras entre los países, ya que ahora
cualquier usuario con acceso a un celular, Tablet o computador, puede interaccionar e intercambiar
información de una manera inmediata ya que al ser un espacio tan amplio y
rápido en ocasiones la información no se validad lo que genera una sensación de
libertad sin importar si esta información sea verídica; el internet a traído al
mundo un canal de comunicación inigualable el cual avanza y se constituye tal
vez como el canal de telecomunicación más importante y se convierte en una fuente indispensable para el crecimiento y el desarrollo de la sociedades.
Y es que hoy en día uno de los mercados más importantes en el
mundo es el mercado cibernético y si a eso anexamos situaciones actuales como
la pandemia provocada por el COVID – 19, notaremos como se ha tenido que
avanzar de un modo extremadamente
vertiginoso para no quedar atrás en ningún proceso, situaciones como la
educación, la comunicación, el comercio de bienes o servicios, la banca y otras
muchas han tenido que digitalizarse casi por completo para no quedar rezagadas
y sostenerse en este océano de información que es el ciberespacio.
Pero junto a la evolución de las tecnologías, también aumento
la cantidad de aplicaciones existentes que van desde enseñar a los niños el 1+1
hasta aplicaciones para editar videos de una forma casi profesional, esto hace
que sean más los datos que almacenan los usuarios en sus dispositivos y por
tanto genera también un mayor riesgo de seguridad ya que se convierte en una
información muy apetitosa para los ciberdelincuentes, y es que no podemos
hablar de ciberseguridad si no mencionamos también términos como hacker,
firewall, virus, secuestro de información, y otros tantos que están presentes y
que evolucionan tanto o más que la misma tecnología,
En el año 2013 el periódico
Estadounidense The Wall Street Journal, en su edición del 3 de agosto de 2013 titulaba como:
“EL FBI RECURRE A TÁCTICAS
DE PIRATAS INFORMÁTICOS PARA ESPIAR A SOSPECHOSOS.” Describe:
“Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley en los EE. UU. Están
ampliando el uso de herramientas que los piratas informáticos utilizan
habitualmente para recopilar información sobre sospechosos, lo que lleva las
escuchas telefónicas criminales a la era cibernética.
Las
agencias federales han guardado silencio sobre estas capacidades, pero los
documentos judiciales y las entrevistas con personas involucradas en los
programas brindan nuevos detalles sobre las herramientas de piratería, incluido
el software espía entregado a computadoras y teléfonos a través de correo
electrónico o enlaces web, técnicas que se asocian más comúnmente con los
hackers pero que han sido utilizadas por estas entidades para avanzar en la
captura de sospechosos de crímenes como pornografía infantil, terrorismo y
otros de importancia para la seguridad nacional”[3]
Y es
que si ya las mismas entidades estatales se ven obligadas a usar las nuevas
tecnologías para atacar la parte
criminal, es innegable que estas están hechas para quedarse y fortalecerse y
también es una alerta para todos los ciberusuarios ya que no es fácil accesar
la información y creer que se tiene algún tipo de intimidad, pues ni los estados pueden garantizar que protejan
la seguridad sin estar involucrados ellos mismos en vulnerarla y esto genera
también dudas sobre como estar seguros en la red.
En el último Reporte de Ciberseguridad 2020: Riesgos, avances
y el camino a seguir en América Latina y El Caribe 2020, coordinado entre el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización de los Estados
Americanos (OEA). Sadie
Creese Directora, Centro Global de Capacidad en Seguridad Cibernética,
Universidad de Oxford escribe como van las Tendencias regionales en el estado
de preparación en ciberseguridad, 2016-2020 con el siguiente texto;
“En 2015 la Organización de los
Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fueron
las primeras organizaciones del mundo que se embarcaron en un estudio profundo
y amplio de las capacidades cibernéticas en toda una región, evaluando el
estado del desarrollo en América Latina y el Caribe. En este contexto, la
segunda ronda de evaluaciones de seguridad cibernética presentada en este
informe ofrece una perspectiva longitudinal sobre el desarrollo detallado de la
capacidad de seguridad cibernética en toda la región. Esta perspectiva en el
tiempo ofrece una oportunidad para que los gobiernos de la región evalúen
sistemáticamente su progreso a la luz de los avances en las naciones vecinas.
Este conocimiento también puede ayudar a los gobiernos a racionalizar sus
esfuerzos, alineados con los hitos que han identificado a nivel estratégico, en
estrategias nacionales de seguridad cibernética, planes de acción relacionados
u otros programas de creación de capacidad cibernética. Además, estos datos les
proporcionarán información adicional a los actores, que entregan recursos para
el desarrollo de capacidades, sobre el impacto que su inversión ha tenido hasta
la fecha y que les permitirá, del mismo modo que a profesionales, investigadores,
organizaciones internacionales y gobiernos, identificar éxitos y mejores
prácticas en la creación de capacidad. No menos importante es el hecho de que
estos datos longitudinales también facilitan una mejor comprensión del valor de
las evaluaciones de capacidad para orientar las políticas y las prioridades de
inversión. El Modelo de Madurez de la Capacidad de Ciberseguridad para las
Naciones (CMM, por sus siglas en inglés), que fue la base de los estudios
regionales de la OEA y el BID en 2016 y 2020, sigue un enfoque integral que
entiende la capacidad dentro de cinco dimensiones: (i) política y estrategia;
(ii) cultura y sociedad; (iii) educación, capacitación y habilidades; (iv)
marcos legales y regulatorios, y (v) estándares, organizaciones y tecnologías.
Para medir de manera confiable la capacidad de seguridad cibernética, cada
dimensión se desglosa en factores, aspectos e indicadores, y cada nivel evalúa
la capacidad con granularidad progresiva… Desde 2016,
los equipos de las Américas se han entrenado junto con sus homólogos de Europa,
África y Asia en ejercicios anuales regulares, organizados en colaboración
entre la OEA, el Instituto Nacional de Seguridad Cibernética (INCIBE) y el
Centro Nacional de Protección de Infraestructura Crítica. En 2018, la OEA, el
BID y el INCIBE organizaron un primer desafío conjunto de ciberseguridad
específicamente para apoyar y alentar a jóvenes talentos en España y las
Américas a seguir una carrera en campos relacionados con la ciberseguridad. En
su compromiso por promover el cumplimiento de las líneas de base para el
comportamiento responsable en el ciberespacio identificado por los informes de
consenso del grupo de Expertos Gubernamentales sobre Seguridad de la
Información de Naciones Unidas, en 2017 la OEA estableció un grupo de trabajo
sobre medidas de cooperación y fomento de la confianza en el ciberespacio. A
través del intercambio de mejores prácticas con la Organización para la
Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el Grupo de trabajo ha
desarrollado dos conjuntos de medidas de fomento de la confianza, las cuales ya
han sido adoptadas por los Estados Miembros de la OEA. Como parte de estas
medidas, los Estados Miembros de la OEA han resuelto compartir información
sobre políticas nacionales de seguridad cibernética, establecer un punto de
contacto nacional para discutir las amenazas cibernéticas a nivel regional,
identificar un punto de contacto separado dentro de sus ministerios de Asuntos
Exteriores en apoyo de la cooperación internacional, y la cooperación y el
diálogo, y apoyar estos canales, cuando corresponda, con plataformas y acuerdos
para promover prácticas que fortalezcan la estabilidad en el ciberespacio.
Entre otros compromisos se incluyen además la capacitación de diplomáticos y
funcionarios gubernamentales en general en asuntos de seguridad cibernética y
el fortalecimiento de iniciativas de creación de capacidad a través de campañas
de sensibilización tanto en el sector público como en el privado. La OEA y el
GCSCC tienen una relación especial. Las dos organizaciones han estado
colaborando desde el desarrollo del CMM, han implementado proyectos piloto
conjuntos del modelo en Jamaica y Colombia en 2015 y una evaluación posterior
en Brasil en 2018. Esta asociación estratégica se formalizó mediante un
memorando de entendimiento en 2015 y, siendo un socio confiable, la OEA fue un
contribuyente activo en el proceso de revisión de la CMM. La colaboración entre
las dos organizaciones también se extiende más allá de la CMM, e incluye
iniciativas conjuntas en eventos de partes interesadas como el Foro para la
Gobernanza de Internet (IGF, por sus siglas en inglés). En el futuro, la OEA y
el GCSCC trabajarán en estrecha colaboración para poner a prueba un Marco de
daño cibernético, que se implementará junto con el CMM, así como para
establecer un centro regional en América Latina como parte de una constelación
global más grande de centros de capacidad regionales de ciberseguridad.”[4]
Ellos
hacen un enfoque muy claro sobre como las capacidades regionales en países que
no tienen un desarrollo tecnológico tan vanguardista o comparable con otros que
son potencias en estas tecnologías,
puedan mejorar en los términos de seguridad cibernética pues al ser una
actividad tan progresiva se han requerido estrategias por parte de diversas
organizaciones para ayudar a reducir los riesgos implementando programas y
desarrollando proyectos pilotos en países como Jamaica y Colombia para poder apoyar
a todas las áreas del mundo fortaleciendo las comunicaciones pero de una manera
más segura.
En
esta misma publicación Nayia Barmpaliou, Jefa de Políticas e Iniciativas
Públicas Centro para la Ciberseguridad, Foro Económico Mundial describe
Amenazas emergentes en ciberseguridad: implicaciones para América Latina y el
Caribe
La ciberseguridad en la era de la hiperconectividad
y las pandemias La pandemia mundial del COVID-19 ha marcado un punto de
inflexión fundamental en nuestra senda mundial y ha acentuado como nunca antes
nuestra dependencia de la infraestructura digital. Si bien esta crisis ha
expuesto las deficiencias estructurales que nuestra sociedad ha venido
acarreando en múltiples sistemas –tales como salud,
economía, empleo y educación–, también ha resaltado el
papel catalizador de la tecnología en la forma en que hemos enfrentado
colectivamente la pandemia. En un lapso de tres meses, experimentamos una
aceleración de la transformación digital que se había anticipado que ocurriría
en tres años.15 Con el tiempo, nuestra transición a la era “digital
de todo” ha reconfigurado profundamente nuestra vida
profesional y personal. Incluso en el entorno más disruptivo de la pandemia,
Internet y la infraestructura digital global han hecho posible la provisión de
servicios esenciales, han permitido a las empresas continuar operando y han sostenido
nuestros contactos sociales individuales. El resultado de esta transición ha
sido un extraordinario aumento de la superficie de ataque cibernético, en el
contexto de un ecosistema digital de vulnerabilidades ya amplificadas que
incluye más de 20.000 millones de dispositivos de Internet de las cosas (IoT,
por sus siglas en inglés) conectados en todo el mundo.16 Incluso antes de la
pandemia, las brechas de ciberseguridad y las filtraciones de datos se estaban
convirtiendo en los principales obstáculos de la economía digital. Los
cibercriminales aprovechan rápidamente los nuevos vectores de ataque y se
benefician de los vacíos en la cooperación de las fuerzas del orden público en
las diferentes jurisdicciones, dada la naturaleza inherentemente transnacional
de sus actividades maliciosas. A su vez, el riesgo de ataques cibernéticos en
infraestructura crítica y fraude o robo de datos ha sido siempre una prioridad
para los líderes empresariales a nivel mundial. Según el Informe de Riesgos
Globales 2020 del Foro Económico Mundial,17 el riesgo de ciberataques a la
infraestructura crítica y el fraude o robo de datos se clasificaron entre los
10 principales riesgos con mayor probabilidad de ocurrir, mientras que la
reciente Perspectiva de Riesgos del Nayia Barmpaliou, Jefa de Políticas e
Iniciativas Públicas Centro para la Ciberseguridad, Foro Económico Mundial 29
COVID-19 del Foro Económico Mundial18 identificó los ciberataques como la
tercera mayor preocupación debido a nuestra actual y sostenida transición hacia
los patrones de trabajo digital. Los datos disponibles respaldan estas
preocupaciones; se estima que los daños por delitos cibernéticos alcanzarán los
US$6 billones para 2021, lo que equivale al producto interno bruto (PIB) de la
tercera economía más grande del mundo.19 Además del costo financiero, el
cibercrimen y los ciberataques socavan la confianza de los usuarios en la
economía digital. Las encuestas indican que, de la población mundial con acceso
a Internet, menos del 50% confía en que la tecnología mejorará sus vidas, lo
que demuestra una creciente y profunda falta de confianza con respecto a la
privacidad de los datos.20 Estas tendencias son particularmente pertinentes
para la región de América Latina y el Caribe (ALC), que en los últimos cinco años
ha sido testigo de una enorme expansión en el uso de las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC). A medida que la región avanza cada vez más
hacia la economía digital, aumenta la necesidad de garantizar la confianza
digital. Los protocolos de gestión de riesgos de seguridad digital y protección
de la privacidad constituyen responsabilidades compartidas por los gobiernos,
el sector privado y los usuarios individuales en una economía cada vez más
impulsada por los datos.21 Gracias a la priorización de la creación de
capacidad de seguridad cibernética en la agenda de desarrollo de la región,
producto de los esfuerzos coordinados e intensificados del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID) y la Organización de los Estados Americanos (OEA) en los
últimos años, la necesidad de integrar la ciberseguridad y la lucha contra el
cibercrimen en las estrategias y políticas digitales de la región también se ha
reflejado al más alto nivel como parte de la “Propuesta
de Agenda Digital para América Latina y el Caribe”[5]
En este texto nos describen esta época como
la época de la hiperconectividad y es que en plena pandemia las tecnologías se
vieron obligadas a avanzar y expandirse pero del mismo modo los crímenes
informáticos también aumentaron, En Colombia, la fiscalía general de la nación
asegura que debido a robos ciberneticos, el
monto de pérdidas está entre 120 millones a 5.000 millones de pesos,
dependiendo del tamaño de la empresa afectada.
Estas cifras, fueron consolidadas en el
estudio de tendencias
del cibercrimen en Colombia, liderado por el
programa Seguridad Aplicada al Fortalecimiento Empresarial (SAFE) del Tanque de
Análisis y creatividad de las TIC (TicTac) que junto con la Cámara Colombiana
de Informática y Telecomunicaciones (CCIT) y el Centro de Capacidades para la
Ciberseguridad de Colombia (C4) de la Policía Nacional buscan “mostrar el
impacto del fenómeno del cibercrimen y concientizar a las compañías para que
fomenten una mayor confianza digital que permita mitigar riesgos en pérdidas de
información o dinero”, así lo afirmó Alberto Samuel Yohai presidente de la
CCIT.[6]
Esta cifra de perdidas es alta y ya que muchas empresas para funcionar
necesitan una cantidad de dispositivos
conectados al mismo tiempo se vuelve mucho más difícil protegerlos a todos y a
pesar de utilizar herramientas de ciberseguridad siempre que exista una persona
manejando estos sistemas existe un riesgo pues así como el hombre conoce y
desarrolla diferentes formas de hacer más fácil y eficiente su vida también da
paso a errores que se pueden convertir en vulnerabilidades, y aunque esto es un
problema que han tratado de solucionar con herramientas de ciberseguridad que
ofrecen algunas empresas y que tiene una mejor forma de consolidar los datos
analizando las fallas de una manera más constante, abre también la brecha entre
el hombre y las maquinas pues nos deja
en un posición difícil, ya que ante este basto mundo de la tecnología el ser
humano en ocasiones pierde protagonismo y por lo tanto sus funciones también se
ven reducidas, las empresas han buscado formas mas eficientes de realizar sus
funciones reduciendo al máximo los gastos innecesarios y buscando como
posicionarse en un mercado cambiante pero a la vez también mas competitivo pues
ya no se habla de mercados locales sino de mercados globales porque las
barreras se han eliminado y se han reducido de una forma inimaginable.
Si retomamos el tema de la
pandemia muchas empresas notaron como a través de la implementación de la
virtualidad y el trabajo en casa funciones para las que antes tenían personas
contratadas se pudieron reemplazar por programas que hacían lo mismo y tal vez
de una manera más rápida, es una era donde funciones como cocinar o mercar se
puede hacer a través de los teléfonos y aparatos inteligentes dejando de lado
la parte humana;
Hemos llegado al momento
donde la tecnología gobierna totalmente al ser humano pues somos totalmente
dependientes, en la mañana el celular se convierte en lo primero que tomamos,
no se puede realizar ninguna actividad tan simple como salir de casa a caminar
si no llevamos nuestro Smartphone con nosotros, el deporte ahora también ha caído
en este sistema, las aplicaciones nos enseñan a respirar, a caminar y a ejecutarnos,
si tienes una olla inteligente y aplicas los ingredientes antes de salir, desde
tu teléfono puedes activarla para que cuando llegues a casa ya la comida
prácticamente este preparada, la lavadora, nevera y demás artículos de los
hogares son digitales y no es que critique que estas cosas no nos faciliten la
vida, solo que pienso que al paso que vamos en algún momento lo único que el
hombre utilizara será su dedo o voz para un comando y la humanidad dejara de
existir como la conocemos, será todo ciber y solo lucharemos por un espacio en
el basto y oscuro mundo de la internet.
La ciberseguridad será el
problema más difícil para el hombre pues ya nada de lo que haga será privado,
toda la información estará en la red, los ciberdelitos aumentaran, las pérdidas
de la compañías ya sean privadas o estatales
que no se actualicen serán inimaginables, grupos o personas inescrupulosas
tomaran información política, financiera e incluso de seguridad para hacer el
mayor daño posible y así lucrarse, la cibertecnologia disminuye muchas brechas
comerciales, de idioma y de percepción pero es un espacio tan amplio que
quienes creen que conocen algo de
tecnología solo ven la punta del iceberg y aun no imaginan que tan grande es
ese espacio oscuro que solo unos pocos se atreven a navegar.
[2]https://www.mintic.gov.co/portal/inicio/Micrositios/I+D+I/Nodos/6120:Ciberseguridad#:~:text=En%20este%20marco%20de%20referencia,o%20incidentes%20de%20naturaleza%20cibern%C3%A9tica.
[4] file:///C:/Users/Family/Downloads/Reporte-Ciberseguridad-2020-riesgos-avances-y-el-camino-a-seguir-en-America-Latina-y-el-Caribe.pdf
(página 20)
[5] file:///C:/Users/Family/Downloads/Reporte-Ciberseguridad-2020-riesgos-avances-y-el-camino-a-seguir-en-America-Latina-y-el-Caribe.pdf
(pagina 28)
[6] https://www.ccit.org.co/estudios/tendencias-del-cibercrimen-en-colombia-2019-2020/

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